Unidad II - Material de
apoyo (este material se complementa con la segunda parte del repartido sobre
Romanticismo en el que se aborda el tema de la
realidad y su percepción, a través de la literatura)
Literatura realista de la
segunda mitad del siglo XIX. El Realismo ruso.
El
Realismo
Este
movimiento literario aparece en la segunda mitad del siglo XIX, como
consecuencia de las circunstancias sociales de la época: la consolidación de la
burguesía como clase dominante, la industrialización, el crecimiento urbano y
la aparición del proletariado.
Las
características básicas del Realismo literario son:
- En la narrativa realista se procura mostrar una
reproducción fiel y exacta de la realidad.
- Se hace un uso minucioso de la descripción, para mostrar perfiles exactos de los temas,
personajes, situaciones e incluso lugares; lo cotidiano y no lo exótico es
el tema central, exponiendo problemas políticos, humanos y sociales.
- Hay un rechaza del sentimentalismo y se
intenta mostrar al hombre objetivamente, muchas veces con pasajes
narrativos de una gran crudeza.
- El lenguaje utilizado en las obras es
coloquial y crítico, ya que expresa el habla común y corriente.
- Las obras realistas muestran una relación
mediata entre las personas y su entorno económico y social, del cual son
exponente; la historia muestra a los personajes como testimonio de una
época, una clase social, un oficio, etc.
- En general, se tocan temas relacionados con
los problemas de la existencia humana, denunciando en particular de maner
crítica los males que aquejan a la sociedad del momento.
El
Naturalismo
El
Naturalismo surge como una derivación del Realismo, que tenía como objetivo explicar
los comportamientos del ser humano. El novelista del Naturalismo pretende interpretar
la vida mediante la descripción del entorno social y
descubrir las leyes que rigen la conducta humana.
Los
escritores naturalistas representan a sus personajes en situaciones extremas de
pobreza y marginación. En las narraciones se suelen describir los ambientes más
bajos y sórdidos con el fin de poner al descubierto los peores aspectos de la
sociedad. La descripción de estos ambientes interesaba en la medida que
permitía observar cómo influye un medio hostil sobre la forma de ser de los
personajes y cuáles son la reacciones del ser humano en condiciones de vida adversas.
La narrativa en el siglo XX
“Como cualquier otra manifestación literaria o artística del siglo, la
narrativa refleja esa crisis del concepto de <<realidad>> que se ha
visto como común denominador de las nuevas formas creadoras. Naturalmente,
subsisten todavía hoy las novelas que procuran ser un reflejo lo más fiel
posible del mundo circundante […] pero lo corriente es que el narrador busque
objetivos muy distintos de los que se agotan en describir lo que puede verse
cotidianamente.”
(…)
“Como buen hombre del siglo XX […] el escritor desconfía de las leyes
claramente formulables y le parece candor aceptar a pie juntillas las
relaciones de causa-efecto; de manera que postula otro tipo de orden…”
J. Albistur, Literatura
del siglo XX. Montevideo, Banda Oriental, 1989. Pág. 46-47.
Innovaciones
Como
cualquier otra manifestación literaria o artística del siglo, la narrativa
refleja esa crisis del concepto de “realidad” que se ha visto en otras formas
artísticas de principios de siglo (por ejemplo en los movimientos vanguardista
europeos).
Lo más frecuente en esta narrativa es
que el narrador busque objetivos muy distintos de los que se agotan en describir
lo que puede verse cotidianamente. El escritor del siglo XX “desconfía” de las
leyes claramente formuladas y le parece una ingenuidad aceptar simplemente las
relaciones de causa-efecto como explicación de todas las cosas. Este tipo de
sensibilidad que predominó a fines del siglo XIX bajo el nombre de Realismo,
es visto por gran parte de los escritores del siglo XX como un “falso
realismo”. El desarrollo más evidente de esta nueva sensibilidad se encuentra
en la literatura fantástica que –si bien no se “inventa” en el siglo XX- tiene
un gran auge.
Más allá de la línea de la literatura
fantástica (de evidente ruptura con el realismo); se desarrollan procedimientos
literarios mucho más sutiles y que afectan tanto a la psicología de los
personajes como a la estructura en sí del nuevo relato.
Cambios
en el narrador
En la literatura típicamente realista
del siglo XIX, el narrador solía ser el eje de todo el relato comportándose
como narrador omnisciente; alguien que lo sabía todo. Si bien el
personaje se definía a sí mismo a través de sus actos y sus palabras; si
resultaba necesario el narrador podía “acceder a su interior” traduciendo en
palabras claras sus emociones y pensamientos más personales.
En la nueva narrativa, suele ocurrir
que la perspectiva haya cambiado notablemente, pues no es el escritor quien
narra sino el propio personaje; con lo cual todo se organiza desde los ojos de
un “yo”.
Un recurso bastante utilizado en la
narrativa del siglo XX y bien significativo de esta importancia central del o
los personajes antes que del narrador es
el uso del monólgo interior. Es allí
precisamente donde el personaje desarrolla y expone su pensamiento por sí mismo dejando entrever al lector su
psicología y emociones más íntimas. Asimismo, el monólogo interior de un
personaje puede aparecer combinado en un estilo indirecto libre,
donde las voces del personaje y el narrador no siempre se pueden distinguir
entre sí. Hay momentos en la lectura donde no queda claro si lo que se dice es
un pensamiento del personaje o una reflexión del narrador, esto se ve acentuado
también porque se tienden a eliminar marcas en el texto que podrían diferenciar
claramente unas voces de otras (guiones, comillas, etc.)
Pero el monólogo interior y sus
derivaciones no fueron el único modo de reemplazar al narrador omnisciente. La
narrativa de los últimos años ha visto también la novela organizada como un
“collage” de varias versiones de los
acontecimientos narrados, de modo que hay varios narradores, cada
uno de los cuales presenta los hechos desde su punto de vista. La
comprensión de la novela o el cuento puede volverse más compleja para un lector
que debe participar mucho más activamente de la lectura (debe “atar cabos”,
prestar más atención a los cambios en las voces narrativas, etc.)
Ruptura
del orden cronológico de los hechos narrados
En lugar de la estructura lineal,
lógica y previsible de la acción presentada en el relato, el escritor puede
proponer, por ejemplo, un orden fundado en lo que acontece dentro de los
recuerdos del protagonista. Esto puede llevar a privilegiar en el orden un
acontecimiento que no necesariamente haya sido el primero en el orden de los
hechos narrados. Esto produce una diferenciación entre la historia (argumento ordenado cronológicamente) y relato (los hechos tal como aparecen
organizados en la narración). Los recursos literarios que se utilizan para
alterar el orden conológico de la narración son la analepsis (“salto” en la narración hacia el pasado, también
conocido, desde el ámbito cinematográfico, como recurso de
"flashback") y la prolepsis
(se avanza en la narración hacia acontecimientos del futuro)
Innovaciones
temáticas
Con respecto a los temas abordados en
la narrativa del siglo XX, estos no quedan ajenos a las problemáticas sociales
y psicológicas del hombre contemporáneo: la incomunicación, la soledad, la
rutina del “hombre común”, etc.
Otro elemento fundamental en esta
innovación temática es la ruptura con temas- tabúes, generalmente vinculados a
los erótico. Temas como la prostitución, el incesto y la homosexualidad
comienzan a aparecer más frecuentemente abordados en la nueva narrativa.
La obra de
Franz Kafka
“...mi
empleo me es insoportable porque va contra mi única necesidad y mi única
profesión, es decir, la literatura. Como no soy más que literatura y no deseo
ni puedo ser otra cosa, mi empleo nunca podrá entusiasmarme...”
“Todo lo que no sea literario me aburre
y lo aborrezco, pues me distrae y me incomoda, aunque solo sean figuraciones
mías.”
Franz Kafka.
La
incomunicación
Para
Kafka los hombres están esencialmente incomunicados. Toda comunicación es
aparente y se realiza a un nivel superficial.
La
soledad
La
soledad caracteriza a todos los personajes principales de Kafka.
La
postergación indefinida: angustia
En
el mundo kafkiano nadie alcanza los objetivos que se propone. De la
discrepancia entre los proyectos trazados y las realizaciones concretas surge
la angustia.
Figuras
de autoridad. La justicia
En
sus novelas las autoridades máximas nunca aparecen.
Las
figuras jerárquicas que juegan un rol de poder en sus textos suelen utilizar
criterios arbitrarios y desconocidos para los otros personajes, sus decisiones
terminan con castigos que no tienen explicación. Se produce una parodia de la
justicia.
Alienación
Consiste
en la sensación de extrañeza en un mundo que se ve como ajeno. El mundo se
vuelve contra el ser humano, inhabitable e incomprensible.