jueves, 2 de junio de 2016

Unidad II - Realismo

Unidad II - Material de apoyo (este material se complementa con la segunda parte del repartido sobre Romanticismo en el que se aborda el tema de la realidad y su percepción, a través de la literatura)
Literatura realista de la segunda mitad del siglo XIX. El Realismo ruso.
El Realismo
Este movimiento literario aparece en la segunda mitad del siglo XIX, como consecuencia de las circunstancias sociales de la época: la consolidación de la burguesía como clase dominante, la industrialización, el crecimiento urbano y la aparición del proletariado.
Las características básicas del Realismo literario son:
  • En la narrativa realista se procura mostrar una reproducción fiel y exacta de la realidad.
  • Se hace un uso minucioso de la descripción, para mostrar perfiles exactos de los temas, personajes, situaciones e incluso lugares; lo cotidiano y no lo exótico es el tema central, exponiendo problemas políticos, humanos y sociales.
  • Hay un rechaza del sentimentalismo y se intenta mostrar al hombre objetivamente, muchas veces con pasajes narrativos de una gran crudeza.
  • El lenguaje utilizado en las obras es coloquial y crítico, ya que expresa el habla común y corriente.
  • Las obras realistas muestran una relación mediata entre las personas y su entorno económico y social, del cual son exponente; la historia muestra a los personajes como testimonio de una época, una clase social, un oficio, etc.
  • En general, se tocan temas relacionados con los problemas de la existencia humana, denunciando en particular de maner crítica los males que aquejan a la sociedad del momento.
El Naturalismo
El Naturalismo surge como una derivación del Realismo, que tenía como objetivo explicar los comportamientos del ser humano. El novelista del Naturalismo pretende interpretar la vida mediante la descripción del entorno social y descubrir las leyes que rigen la conducta humana.
Los escritores naturalistas representan a sus personajes en situaciones extremas de pobreza y marginación. En las narraciones se suelen describir los ambientes más bajos y sórdidos con el fin de poner al descubierto los peores aspectos de la sociedad. La descripción de estos ambientes interesaba en la medida que permitía observar cómo influye un medio hostil sobre la forma de ser de los personajes y cuáles son la reacciones del ser humano en condiciones de vida adversas.
La narrativa en el siglo XX

  “Como cualquier otra manifestación literaria o artística del siglo, la narrativa refleja esa crisis del concepto de <<realidad>> que se ha visto como común denominador de las nuevas formas creadoras. Naturalmente, subsisten todavía hoy las novelas que procuran ser un reflejo lo más fiel posible del mundo circundante […] pero lo corriente es que el narrador busque objetivos muy distintos de los que se agotan en describir lo que puede verse cotidianamente.”
(…)
   “Como buen hombre del siglo XX […] el escritor desconfía de las leyes claramente formulables y le parece candor aceptar a pie juntillas las relaciones de causa-efecto; de manera que postula otro tipo de orden…”

J. Albistur, Literatura del siglo XX. Montevideo, Banda Oriental, 1989. Pág. 46-47.


Innovaciones
Como cualquier otra manifestación literaria o artística del siglo, la narrativa refleja esa crisis del concepto de “realidad” que se ha visto en otras formas artísticas de principios de siglo (por ejemplo en los movimientos vanguardista europeos).
Lo más frecuente en esta narrativa es que el narrador busque objetivos muy distintos de los que se agotan en describir lo que puede verse cotidianamente. El escritor del siglo XX “desconfía” de las leyes claramente formuladas y le parece una ingenuidad aceptar simplemente las relaciones de causa-efecto como explicación de todas las cosas. Este tipo de sensibilidad que predominó a fines del siglo XIX bajo el nombre de Realismo, es visto por gran parte de los escritores del siglo XX como un “falso realismo”. El desarrollo más evidente de esta nueva sensibilidad se encuentra en la literatura fantástica que –si bien no se “inventa” en el siglo XX- tiene un gran auge.
Más allá de la línea de la literatura fantástica (de evidente ruptura con el realismo); se desarrollan procedimientos literarios mucho más sutiles y que afectan tanto a la psicología de los personajes como a la estructura en sí del nuevo relato.

Cambios en el narrador

En la literatura típicamente realista del siglo XIX, el narrador solía ser el eje de todo el relato comportándose como narrador omnisciente; alguien que lo sabía todo. Si bien el personaje se definía a sí mismo a través de sus actos y sus palabras; si resultaba necesario el narrador podía “acceder a su interior” traduciendo en palabras claras sus emociones y pensamientos más personales.
En la nueva narrativa, suele ocurrir que la perspectiva haya cambiado notablemente, pues no es el escritor quien narra sino el propio personaje; con lo cual todo se organiza desde los ojos de un “yo”.
Un recurso bastante utilizado en la narrativa del siglo XX y bien significativo de esta importancia central del o los personajes antes que del narrador es  el uso del monólgo interior. Es allí precisamente donde el personaje desarrolla y expone su pensamiento por sí  mismo dejando entrever al lector su psicología y emociones más íntimas. Asimismo, el monólogo interior de un personaje puede aparecer combinado en un estilo indirecto libre, donde las voces del personaje y el narrador no siempre se pueden distinguir entre sí. Hay momentos en la lectura donde no queda claro si lo que se dice es un pensamiento del personaje o una reflexión del narrador, esto se ve acentuado también porque se tienden a eliminar marcas en el texto que podrían diferenciar claramente unas voces de otras (guiones, comillas, etc.)
Pero el monólogo interior y sus derivaciones no fueron el único modo de reemplazar al narrador omnisciente. La narrativa de los últimos años ha visto también la novela organizada como un “collage” de varias versiones  de los acontecimientos narrados, de modo que hay varios narradores, cada uno de los cuales presenta los hechos desde su punto de vista. La comprensión de la novela o el cuento puede volverse más compleja para un lector que debe participar mucho más activamente de la lectura (debe “atar cabos”, prestar más atención a los cambios en las voces narrativas, etc.)

Ruptura del orden cronológico de los hechos narrados

En lugar de la estructura lineal, lógica y previsible de la acción presentada en el relato, el escritor puede proponer, por ejemplo, un orden fundado en lo que acontece dentro de los recuerdos del protagonista. Esto puede llevar a privilegiar en el orden un acontecimiento que no necesariamente haya sido el primero en el orden de los hechos narrados. Esto produce una diferenciación entre la historia (argumento ordenado cronológicamente) y relato (los hechos tal como aparecen organizados en la narración). Los recursos literarios que se utilizan para alterar el orden conológico de la narración son la analepsis (“salto” en la narración hacia el pasado, también conocido, desde el ámbito cinematográfico, como recurso de "flashback") y la prolepsis (se avanza en la narración hacia acontecimientos del futuro)

Innovaciones temáticas

Con respecto a los temas abordados en la narrativa del siglo XX, estos no quedan ajenos a las problemáticas sociales y psicológicas del hombre contemporáneo: la incomunicación, la soledad, la rutina del “hombre común”, etc.
Otro elemento fundamental en esta innovación temática es la ruptura con temas- tabúes, generalmente vinculados a los erótico. Temas como la prostitución, el incesto y la homosexualidad comienzan a aparecer más frecuentemente abordados en la nueva narrativa.
La obra de Franz Kafka
“...mi empleo me es insoportable porque va contra mi única necesidad y mi única profesión, es decir, la literatura. Como no soy más que literatura y no deseo ni puedo ser otra cosa, mi empleo nunca podrá entusiasmarme...”
“Todo lo que no sea literario me aburre y lo aborrezco, pues me distrae y me incomoda, aunque solo sean figuraciones mías.”
Franz Kafka.

La incomunicación

Para Kafka los hombres están esencialmente incomunicados. Toda comunicación es aparente y se realiza a un nivel superficial.

La soledad
La soledad caracteriza a todos los personajes principales de Kafka.

La postergación indefinida: angustia
En el mundo kafkiano nadie alcanza los objetivos que se propone. De la discrepancia entre los proyectos trazados y las realizaciones concretas surge la angustia.

Figuras de autoridad. La justicia
En sus novelas las autoridades máximas nunca aparecen.
Las figuras jerárquicas que juegan un rol de poder en sus textos suelen utilizar criterios arbitrarios y desconocidos para los otros personajes, sus decisiones terminan con castigos que no tienen explicación. Se produce una parodia de la justicia.

Alienación
Consiste en la sensación de extrañeza en un mundo que se ve como ajeno. El mundo se vuelve contra el ser humano, inhabitable e incomprensible.



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