sábado, 23 de abril de 2016

Dirección de correo

Reitero por aquí la dirección del correo electrónico para consultas y avisos:
pousoliteratura76@gmail.com

lunes, 11 de abril de 2016

Tarea domiciliaria sobre selección de poemas

Tarea domiciliaria individual sobre la selección de poemas de V. Hugo y Ch. Baudalaire
Unidad I: Romanticismo

1. Luego de leer atentamente la selección de poemas propuesta, selecciona dos de cada autor (cuatro en total) en los que puedas identificar temas en común. Anota los títulos y los temas correspondientes.
2. Selecciona uno o dos versos de cada poema que te permita explicar los temas identificados. Citar entre comillas junto al título correspondiente y explicar.
3. Compara uno o dos versos de un poema de Hugo con uno o dos versos de un poema de Baudelaire (pueden estar dentro de la selección previa de poemas o no). ¿Qué tienen en común, en qué se diferencian?
4. Selecciona un fragmento de cualquiera de los poemas propuestos que puedas relacionar con las características generales del Romanticismo y fundamenta.

Fechas de entrega por grupo (planificadas en función de los días de clase de cada grupo)

6to CB2 - miércoles 20 de abril

6to SE y 6to FM - viernes 22 de abril

domingo, 10 de abril de 2016

Material de apoyo sobre Romanticismo - Unidad I

INFORMACIÓN SOBRE ROMANTICISMO

Definición: La palabra romanticismo puede entenderse en más de un sentido. Por un lado, se refiere a un estado de sensibilidad y jerarquización de los sentimientos. Por otro, alude a un fenómeno artístico concreto: es en este sentido que la utilizaremos aquí.

Por estos motivos definimos el Romanticismo como una escuela literaria que se inicia en Europa en la primera mitad del siglo XIX, cuyo principal rasgo característico es la visión individualista de la realidad y, en lo formal,  la prescindencia  de las reglas o preceptos clásicos del siglo XVIII. En este sentido, el Romanticismo constituyó una reacción contra el Neoclasicismo (“Ilustración” o “Siglo de las luces”) que rendía culto a lo equilibrado y lo racional.

Posibles orígenes de la palabra: Un posible origen de la palabra romanticismo se encuentra en el sustantivo francés “roman” que significa relato de aventuras. También puede atribuirse el origen al adjetivo inglés “romantic”,  que calificaba a cierto tipo de cuadros campestres con paisajes crepusculares o nocturnos, de tipo melancólico.

Antecedentes del  Romanticismo y movimientos “prerrománticos”: Los orígenes del Romanticismo se encuentran en el siglo XVIII, fundamentalmente en la cultura alemana, a través del movimiento llamado Sturm und Drang (empuje y pasión, tormenta y sentimiento, son algunas de las traducciones más frecuentes para el nombre del movimiento donde se destaca la idea de la fuerza de los impulsos y de las pasiones humanas, en sentido amplio). Este movimiento promueve la creación literaria al margen de las reglas clásicas y revaloriza la expresión artística de los sentimientos y las vivencias. Dentro de sus principales representantes se encuentran J.W.Goethe (1749-1832)  y F. Schiller (1759-1805).

Esta sensibilidad prerromántica se manifiesta también en Inglaterra con el grupo de los poetas conocidos como los Lakistas (derivado de la palabra inglesa “lake”, que significa “lago”. En estos poetas se destaca la presencia de la Naturaleza como un rasgo típico de su poesía, también íntimamente vinculado al sentimiento de melancolía). Algunos de los poetas más relevantes del prerromanticismo inglés son W. Wordsworth (1770-1850) y S. T. Coleridge (1772-1834).

En Francia, por su sentimentalismo se considera a Juan Jacobo Rousseau (1712–1778) como el principal iniciador del movimiento. Se trata de un escritor de lengua francesa  nacido en Ginebra (Suiza). Su producción abarca temas que van de lo filosófico a lo político.
Rousseau es autor de un pensamiento que sostiene que el hombre es naturalmente bueno, que la sociedad corrompe esta bondad y que, por lo tanto, es necesario volver a la virtud primitiva. Este autor habría sido el primero en utilizar el término “romántico” en el sentido que le damos actualmente.
Sus obras principales son: Julia o la Nueva Eloísa (1761), El contrato social, Emilio (1762), Las confesiones y Reflexiones de un paseante solitario (póstumas). Sus teorías influyeron poderosamente en la Revolución Francesa.

Características fundamentales del Romanticismo: Para la sensibilidad romántica el mundo deja de verse como un todo perfecto, estático y pasa a concebirse como un mecanismo dinámico. Esta nueva visión de la realidad trae consigo un nuevo planteamiento del proceso creador. Se pone en primer plano la fuerza creadora del “yo” del artista que intenta penetrar a través de su arte en los rincones más ocultos de la existencia. Esto está pautando un fuerte individualismo que se complementa con un deseo de libertad creativa (de allí la ruptura con los modelos previamente establecidos que proponía el siglo XVIII). A su vez, esto se refleja en un lenguaje más flexible, se fusionan distintos aspectos de los géneros literarios además de introducir todo tipo de innovaciones en la forma literaria (especialmente visible en la poesía, a través de la estructura de estrofas y también a través de la flexibilidad en el manejo de la métrica).

Frente a la razón (eje del Neoclasicismo del siglo XVIII), el Romanticismo opone la intuición y la imaginación. Este irracionalismo provoca, entre otras cosas, una valorización del mundo de los sueños, de los misterios que rodean a la visión de un trasmundo (la vida después de la muerte), lo satánico, etc.

Otro aspecto característico del Romanticismo es la mirada hacia el pasado medieval, hacia ese mundo de castillos y templos, las ruinas y los patios solitarios son escenario de muchos textos románticos. Esta tendencia también se complementa con la atracción por la cultura oriental y un gusto generalizado por lo “exótico”.

Algunos de los temas románticos más frecuentes  son la íntima unión del Amor y la Muerte, la exaltación religiosa y muchas veces su cuestionamiento; la Naturaleza como organismo vivo capaz de impresionar al hombre en sus emociones (los románticos de principios de siglo trabajan mucho con el recurso del paralelismo psicocósmico, que se basa justamente en ese influencia mutua entre las emociones del individuo y el entorno natural en el que se encuentra).
  
Desarrollo y decadencia del Romanticismo: los movimientos “posrománticos”:
El Romanticismo empieza a organizarse a principios de siglo, alcanzando su plena madurez y máxima propagación hacia el año 1830. A partir de allí se empieza a gestar su declinación, muy clara a partir de 1850 aproximadamente.
A partir del Romanticismo, se desarrollan el Parnasianismo, el Simbolismo, el Realismo y el Naturalismo como movimientos que toman elementos del Romanticismo y que también buscan diferenciarse.

1)       Parnasianismo. Se forma entre los años 1860 y 1866, aproximadamente. Algunos de los escritores que integran el movimiento son: T. Gautier (1811-1872), Ch. Baudelaire (1821-1867), P. Verlaine (1844-1896), S. Mallarmé (1842-1898), T. Banville (1823-1891).

Características:

-          Defienden la importancia de la forma en el texto poético.
-          Postulan la necesidad de que exista un distanciamiento entre la emoción original y la creación literaria.
-          Defienden la idea del arte inútil, la teoría de “el arte por el arte”.
-          Para ellos, lo visual es un elemento privilegiado en la literatura. Hablan de la importancia de las imágenes literarias.

2)       Simbolismo. Como movimiento literario triunfa en Francia entre los años 1885 y 1900, pero surge como tal hacia el año 1850.
Principales representantes: Ch. Baudelaire, P. Verlaine, A.Rimbaud (1854-1891), S. Mallarmé.

Características:

-          Contrariamente a los parnasianistas, los simbolistas postulan la importancia de las sensaciones provocadas por la musicalidad, principalmente en poesía. Es así que, en lo sensorial destacan el oído antes que la vista.
-          Verso libre (sin rima) y versificación clásica (cantidad de sílabas).
-          Tendencia a despreciar lo natural y a exaltar lo raro y extravagante.
-          Más allá de ciertos parámetros, postulan la libertad en el arte.
-          Importancia del símbolo.
-          Capacidad de sugerir con la literatura.
-          Teoría de las correspondencias (el creador debe dedicarse a descifrar las relaciones preexistentes en el mundo)
-          Importancia de las analogías.

Para los simbolistas el lenguaje no debe nombrar, sino sugerir, evocar la realidad. En este sentido, el Simbolismo se basa en el poder de la sugestión que posee la palabra. La poesía es vista como un medio de acceso a lo desconocido, como un modo de conocer los aspectos más misteriosos y ocultos de la realidad.
Rimbaud insiste en que hay que ser vidente y Mallarmé habla del verso como fórmula de encantamiento.
Los simbolistas tienen un fuerte sentido de la musicalidad del texto, piensan que la música sirve para penetrar los misterios del ser. En el texto poético esto se proyecta en el uso frecuente de aliteraciones, rimas internas, etc.
El Simbolismo extiende su influencia a toda la poesía del siglo XX fundamentalmente a partir de su flexibilización del lenguaje poético e innovaciones formales tendientes a mayores logros expresivos.



3)       Realismo. Movimiento que tiene como objeto mostrar, imitar la realidad tal cual es, sin idealizaciones y sin deformaciones.

Características:

-          Se da en teatro y narrativa.
-          Se apoya en descripciones minuciosas.
-          Búsqueda de la objetividad.
-          Se construye a partir de personajes ficticios en contextos “realistas”.
-          Desarrolla la teoría del “tipo” basado en la tipicidad de los personajes que buscan representar rasgos característicos de distintos integrantes de la sociedad.

4)       Naturalismo. Escuela literaria del siglo XIX, opuesta al Romanticismo.
Básicamente persigue el mismo objeto que el Realismo, sin embargo su abordaje se presenta más profundo y humano.
Su principal representante es el novelista francés, E. Zola (1840-1902).

VOCABULARIO

Metáfora: sustitución de una palabra por otra cuyo sentido literal posee cierta semejanza con el sentido literal de la palabra sustituida.

Analogía: implica la correlación entre los términos de dos o varios sistemas. También se habla de analogía para referirse a la semejanza de una cosa con otra, de la similitud de unos caracteres o funciones con otros. En este sentido, la analogía consiste en la expresión de una correspondencia  entre términos o elementos diversos.

Símbolo: para comprender toda la dimensión del símbolo y lo simbólico en general, podemos distinguir tres clasificaciones.
  1. el símbolo convencional (por convención, hay un “acuerdo” generalizado en torno a un signo determinado que se adopta arbitrariamente, sin que haya una relación intrínseca con el soporte material o representacional que lo sostiene. Esto es reconocido por un colectivo de personas y perdura como tal en el tiempo. Por ejemplo, es el caso de los signos matemáticos.)
  2. el símbolo accidental (se da en condiciones transitorias, se asocia un determinado significado con algo que solo funciona de forma casual y en determinadas circunstancias)
  3. el símbolo universal (este tipo de símbolo es el que más interesa a la literatura y se define por una relación intrínseca entre el soporte material que funciona en sí como símbolo y lo que este representa. Un ejemplo de este tipo de símbolo es la balanza como símbolo de justicia. En ese caso, el objeto en sí (la balanza) tiene una directa relación con el concepto de justicia que representa ya que es un instrumento que se basa en el equilibrio en cuanto a la correlación de fuerzas entre los dos platillos, etc.

Comparación: lo que se reconoce como comparación “propiamente dicha” es aquella en la que los términos son intercambiables. Ejemplo: Mario es tan alto como Pedro / Pedro es tan alto como Mario. Otro rasgo característico es la presencia de un nexo que une los dos términos de la comparación (como, tal cual, así, etc)
Sinestesia: transferencia de significado de un dominio sensorial a otro. Ejemplos: colores cálidos, perfumes frescos, etc.
Aliteración: repetición de sonidos. Se puede dar en las mismas consonantes o sílabas entre palabras contiguas. Especialmente en poesía (aunque no exclusivamente en este género literario), la aliteración funciona como un recurso que muchas veces persigue un determinado efecto de musicalidad que también puede tener un dimensión significativa en sí mismo.
Oxymoron: unión paradójica de dos términos antitéticos.
Antítesis: contraposición de dos frases o palabras de significación contraria.

Paradoja: figura de pensamiento que consiste en utilizar expresiones  o frases que generan contradicción.

Selección de poemas de Baudelaire

Selección de poemas de Las flores del Mal Charles Baudelaire (poeta francés, 1821-1867).

Correspondencias / De: I. Spleen e Ideal

Naturaleza es templo donde vivos pilares
dejan salir a veces sus confusas palabras;
por allí pasa el hombre entre bosques de símbolos
que lo observan atentos con familiar mirada.

Como muy largos ecos de lejos confundidos
en una tenebrosa y profunda unidad,
vasta como la noche, como la claridad,
perfumes y colores y sones se responden.

Hay perfumes tan frescos como carnes de niños,
dulces como el oboe, verdes como praderas,
y hay otros corrompidos, ricos y triunfantes,

que la expansión poseen de cosas infinitas,
como el almizcle, el ámbar, el benjuí y el incienso,
que cantan los transportes del alma y los sentidos.

Spleen (II) / De: I. Spleen e Ideal

Yo tengo más recuerdos que si hubiera mil años.
Un mueble con cajones repletos de balances,
versos, tiernos mensajes, procesos y romanzas,
con pesados cabellos envueltos en recibos,
menos secretos guarda que mi triste cerebro.
Es toda una pirámide, un inmenso sepulcro,
que contiene más muertos que la fosa común.
-Yo soy un cementerio odiado por la luna,
donde grandes gusanos, como remordimientos,
reptan y se encarnizan con mis muertos queridos.
Yo soy un viejo mueble, lleno de ajadas rosas,
donde yace un montón de envejecidas modas,
donde tristes pinturas y pálidos Boucher
respiran el perfume de un frasco destapado.
Nada pasa tan lento como los cojos días,
cuando, bajo los copos de los años nevosos,
el tedio, fruto pálido del desinterés,
toma las proporciones de la inmortalidad.
- No eres más, desde ahora, ¡oh materia viviente!
que una roca rodeada por un espanto vago,
adormecida al fondo de un Sahara brumoso.
Vieja esfinge ignorada por el mundo tranquilo
olvidada en el mapa, y cuyo humor huraño
solo canta a los rayos de los soles ponientes.


Perfume exótico / De: I. Spleen e Ideal

Con los ojos cerrados, en la noche otoñal,
respirando el aroma de tu cálido pecho,
sucederse yo veo las riberas felices
que un monótono sol deslumbra con sus fuegos;

da la naturaleza en la isla perezosa
árboles singulares y frutos sazonados;
los hombres tienen cuerpos delgados, vigorosos,
y las mujeres ojos que en su franqueza asombran.

Guiado por tu aroma hacia encantados climas,
veo tu puerto repleto de velas y de mástiles,
fatigados aún por las olas del mar,

en tanto que el perfume de verdes tamarindos,
circulando en el aire distiende mi narina,
y en mi alma se confunde con cantos marinos.


Una carroña / De: I. Spleen e Ideal

Recuerda aquel objeto que vimos, alma mía,
         en suave mañana estival:
al borde de un sendero, una carroña infame
         en lecho sembrado de piedras,

con las piernas al aire, como una mujer lúbrica,
          ardiendo y sudando venenos,
abría de manera despreocupada y cínica
          su vientre de exhalaciones pleno.

El sol resplandecía sobre esa podredumbre,
          como para cocerla a punto,
y devolver por céntuplo a la Naturaleza
          cuando ella había puesto junto.

Y el cielo contemplaba la soberbia osamenta
          que se abría como una flor.
Tan fuerte era el hedor que allí sobre la hierba
          tú creíste desvanecer.

Las moscas bordoneaban sobre ese vientre pútrido,
           y salían negros ejércitos
de larvas que corrían como un espeso líquido
           por esos vivientes jirones.

Todo aquello bajaba y subía en una ola,
          se abalanzaba crepitando;
dijérase que el cuerpo, lleno de un soplo vago,
          vivía multiplicándose.

Y ese mundo emitía una música extraña,
          de viento o de agua al correr,
de grano que un labriego con movimiento rítmico,
          agita y vuelve en su tamiz.

Las formas se borraban y no eran más que un sueño,
          un esbozo lento en llegar
a la tela olvidada, y que el artista acaba
          solamente por el recuerdo.

Por detrás de las rocas, una perra intranquila
          nos miraba con ojo airado,
espiando el momento de arrancar del cadáver
          el trozo que había lamido.

-Sin embargo serás como ese desperdicio,
          como esa horrible infección,
estrella de mis ojos y sol de mi universo,
          ¡tú, ángel mío, mi pasión!

¡Sí! así serás tú, oh reina de las gracias,
          después del postrer sacramento,
cuando vayas, bajo hierba y florescencias fértiles,
         a enmohecerte entre los huesos.

Entonces, mi belleza, a los gusanos dile
        que te devorarán a besos,
¡que he guardado la forma y la esencia divina
       de mis amores descompuesto!



El cisne (I) / De: II. Cuadros parisinos

Andrómaca, en ti pienso! -Ese pequeño río,
espejo triste y pobre donde antes reflejara
la majestad inmensa de tu dolor de viuda,
mentiroso Simois que por tus llantos crece,

de pronto ha fecundado mi memoria tan fértil,
cuando iba caminando por el Carrusel nuevo.
-El viejo París no es más (de una ciudad la forma
cambia más velozmente que un corazón mortal);

solo veo en mi espíritu el campo de barracas,
montón de chapiteles esbozados de fustes,
hierbas y gruesos bloques verdosos por las aguas,
y vidrieras brillantes de un confuso almacén.

Antes allí existía una casa de fieras;
allí vi una mañana, cuando bajo los cielos
que son claros y fríos, el Trabajo despierta
y empuja el muladar silencioso huracán,

un cisne que se había evadido de su jaula,
y, con sus pies palmados frotando el empedrado,
sobre el áspero suelo su plumaje arrastraba.
Y próximo al arroyo, ya seco, abriendo el pico,

agitado bañaba sus alas en el polvo,
diciendo, lleno el pecho de su lago natal:
"¿Cuándo lloverás, agua? ¿Cuándo tronarás, rayo?
Yo veo al desgraciado, mito extraño y fatal,

alguna vez al cielo, como el hombre de Ovidio,
al irónico cielo, y cruelmente azul,
sobre el cuello convulso, tendiendo su cabeza,
¡como si dirigiera sus reproches a Dios!



viernes, 8 de abril de 2016

Selección de poemas de Víctor Hugo para trabajar en clase

*Selección de poemas de V. Hugo (poeta francés, 1802-1885)
Unidad I: Romanticismo

Los nidos

Cuando el soplo de abril abre las flores,
Buscan las golondrinas
De vieja torre las agrestes ruinas;
Los pardos ruiseñores
Buscando van, bien mío,
El bosque más sombrío,
Para esconder a todos su morada
En los frondosos ramos.
Y nosotros también, en el tumulto
De la inmensa ciudad, hogar oculto
Anhelantes buscamos,
Donde jamás oblicua una mirada
Llegue como un insulto;
Y preferimos las desiertas calles
Donde la turba inquieta
En tropel no se agrupa; y en los valles
Las sendas del pastor y del poeta;
Y en la selva el rincón desconocido
Do no llegan del mundo los rumores.
Como esconden los pájaros su nido,
Vamos allí a ocultar nuestros amores.

Crepúsculo

Gime el estanque y fúnebre sudario
Parece que lo envuelva;
Mudo se extiende tras la opaca selva
El valle solitario;
Siniestros y tranquilos
Sus ramas alzan lúgubres los tilos.
¿No veis, a través de ellos,
De amor brillar la estrella vespertina?
¿No veis arder sus pálidos destellos
En la cumbre de la árida colina?

Vosotros, que ceñidos de guirnaldas
Pasáis en las tinieblas suspirando,
¿Sois amantes felices?
Brillan entre las sombras sueltas faldas;
Despiértase la yerba, y rumor blando
Melancólico zumba:
Fresca y lozana yerba, ¿qué le dices
A la dormida tumba?

"Amad, dice la yerba y aún la fosa;
Amad, vivid un día.
La sombra del ciprés es triste y fría;
Siniestros son sus ramos;
La mejilla de rosa
Busca el labio de fuego...
Amad; trajo el crepúsculo el sosiego;
Amad, mientras nosotros meditamos."

Dios encendió de la pasión las llamas;
Al mundo celos dé vuestra ventura,
¡Oh amantes que pasáis bajo las ramas!
Todo el amor que en nuestro pecho reste,
Se convierte en plegaria santa y pura,
Cuando la muerte nos arrastra, dura,
A la tumba funesta.

El seco polvo que el sepulcro encierra,
Fue ayer beldad, y aún el amor abrasa;
Las brisas de la tierra
De la yerba los vástagos agitan,
Y el soplo de Dios pasa
Y fosas y cadáveres palpitan.

De la pajiza choza
El techo agudo la tiniebla emboza;
Suena en el valle, que pesado huella,
Del segador cansado el pasto lento;
Y, flor de luz, la esplendorosa estrella,
Su vívido fulgor pura destella
En el sereno azul del firmamento.

Gozad, gozad: mañana será tarde:
Es la estación de amor; se ocultan rojas
Las fresas hoy bajo las verdes hojas;
Y el ángel pensativo de la tarde,
A merced de los vientos encontrados,
Flota incierto y recoge confundidos
La oración de los labios apagados
Y el beso de los labios encendidos


Después del invierno

¡Mira, todo renace, amada mía!
Brillantes resplandores
Alumbran ya la atmósfera sombría:
Cuando llena la tierra está de flores,
Los hombres son mejores.

Ven: dos chispas del mismo fuego eterno,
La flor en la pradera
Y el astro encienden en la azul esfera:
Ven, ven: huyó el invierno,
Esa triste y oscura primavera,
Que del pecho a los ojos subir hace
Savia amarga que en llanto se deshace.

¡No más lágrimas! ¿Quieres, vida mía,
Que nos amemos en la selva umbría?

Los árboles inclinan
Sus ramas, que engalanan frescas flores,
Para abrigar los pájaros, que trinan
Sus  cánticos de amores.
Parece que despunten los albores
De aquel dichoso día
Que vió nacer nuestra pasión constante,
Y que mayo sonría
Como en el cielo, en nuestro pecho amante.

Todo lo llenan músicas sonoras:
De día las abejas zumbadoras
Cantan en torno de las flores bellas,
Y cantan luminosas las estrellas
En las nocturnas horas.

¿No oyes las dulces voces que nos llaman
Y nos dicen en árboles y nidos:
"¡Felices los que aman!
Por la diestra de Dios son bendecidos?"

¡Ay! ¡embriaga el ambiente!
En torno de mi cuello tú reposas
Los vencedores brazos dulcemente:
¡Oh, Dios! ¡en los rosales cuántas rosas!
¡Cuánto suspiro en nuestro pecho ardiente!
¡Eres más bella tú que las auroras!
Tus ojos y tus labios de rubíes
Sus lágrimas les roban cuando lloras,
Y les robas sus perlas cuando ríes.

Nos ama la feraz naturaleza,
De Eva y de Adán hermana;
Y mece nuestro amor, y su belleza
Mezcla con él ufana.
En plácido embeleso
El cielo, contemplándote, te adora:
Y nos devuelve nuestro dulce beso
La sombra protectora.
De los enamorados elementos
Los supremos efluvios aspiramos;
Y somos dos aromas, dos acentos,
Dos ráfagas de luz que nos buscamos.

Y sin que entibie su feliz ternura
Nuestra pasión constante,
Yo amo a la estrella pura,
Y el sol, el sol espléndido, es tu amante.
Y nuestra flor ardiente
Siente la flor que nuestro labio toca,
Y a la vez nuestra boca
Los besos de la luz percibe y siente.
  

Una tarde que miraba al cielo

Una tarde miraba al cielo, y ella
Cariñosa y amante me decía:
"¿Por qué con tanto anhelo
Miras  la última luz que vierte el día,
Y la naciente estrella
Que asoma allá en el cielo,
Y la noche que extiende ya su velo?
¿Qué buscas, dime, en la extensión vacía?
Baja los ojos; ¡mira el alma mía!

"En la luz y las sombras indecisas
Que contemplas con dulces embelesos,
¿Verás algo mejor que nuestros besos?
¡Oh! De mi corazón enamorado
Levanta el velo, osado;
¡Si supieras cuán bellas
Resplandecen en él miles de estrellas!

Todo en el alma amante
Brilla puro, sereno, esclarecido;
El cariño constante
Ilumina el obstáculo vencido,
Más puro que la estrella de la tarde
Cuando en la cumbre de los montes arde.
¿Qué vale el cielo en calma?
¡Es cielo más celeste el de mi alma!

¡Bellos del astro son los resplandores!
¡Bella es el alba, bellas son las flores!
Pero nada es tan bello
Cual la magia feliz de los amores
El más vivo destello
Es el rayo celeste de luz pura
Que un alma a otra fulgura.

Más vale amor tranquilo
De fresca gruta en el seguro asilo,
Que esos astros de pálidos reflejos
Que el sabio no conoce y les da nombre.
Dios, que comprende al hombre,
Allá lejos, muy lejos,
Los cielos y los soles ha lanzado,
Y ha puesto la mujer a vuestro lado.

¡Amemos! Dios lo quiere. Deja, deja
Tu cielo, que luz pálida refleja;
En mis ojos amantes
Encontrarás destellos más brillantes.
Ven: amar es nacer a nueva vida;
Comprender, percibir, ver lo invisible:
Siempre hallarás unida
El alma grande al corazón sensible.

¿No escuchas, alma mía,
En el dulce transporte que te encanta,
Sonora melodía?
El mundo es una lira, y conmovido
Nuestros amores canta.
¡Amémonos! El musgo humedecido
Huellen errantes nuestros pies. Los cielos
Ya no contemplo más, que tengo celos."

En voz baja mi amada así decía
Mirándome extasiada;


Con la dulce armonía,
Que tanto a mi alma agrada,
En voz baja decía así mi amada.

Latía nuestro pecho,
Suspiros exhalando abrasadores:
Ya se entreabrían las nocturnas flores...
Árboles, rocas, auras, ¿qué habéis hecho
De suspiros y besos y alegrías?
¡Cuánto la suerte del mortal es dura!
¿Por qué un día feliz tan poco dura
Como los otros días?

¡Oh tiempos! ¡Oh memorias!
¡Horizonte sombrío del pasado!
¡Irradiación de las antiguas glorias!
¡Luz de un astro eclipsado!
Cual del umbral de un templo,
Llorando, de rodillas, os contemplo.

Cuando la noche oscura
Al día sigue de feliz bonanza,
Es en vano correr tras la ventura;
Cuando no hay ni una gota de esperanza
En el vacío cáliz infecundo,
Lancémoslo al profundo.
¡Olvido, dulce olvido,
Tumba eterna eres tú del bien perdido!